TERTIUM ORGANUM

Pedro Ouspensky


Por Nicomedes Zuloaga P.

Se trata de una de las obras más profundas de Ouspensky. En 1921 empezó su traducción al inglés que se terminó después de su muerte en 1947. Supongo que será un atrevimiento pretender describir esta obra en unas cuantas líneas; sin embargo, eso es precisamente lo que voy a intentar. Tertium Organum es una elucubración filosófica cuyo nombre  se refiere a lo que Ouspensky describió como “un sistema de lógica superior” la cual definió como la tercera ley del pensamiento después de Aristóteles y Bacon.  El sistema aristotélico: Organon, el de Bacon en Novum Organum y el propuesto sería el Tertium Organum.

Recordemos que Aristóteles fue discípulo de Platón pero su sistema lógico planteó lo contrario al idealismo de su maestro que separó al mundo sensible, del mundo de las ideas. Aristóteles pensaba que, por medio de la experiencia se podía conocer la realidad y que, la esencia de las cosas, estaba en la cosa misma, por decirlo así. Da origen al pensamiento positivista ya que para el, las ideas, no son como moldes separados de los entes que, el mundo sensible, está conformado por la materia y la forma. Y, los cambios, estaban determinados por los conceptos de acto y potencia, pero no explicaba el porqué ya que este se encontraba en las causas. Su método deductivo serviría para llegar a esas causas. En el plano inaccesible, la causa de las causas es inmutable, inalterable e inmóvil. Es decir, Dios.

En su metafísica desarrolló una teoría del alma y la dividió según fuese vegetativa, sensitiva o racional y en la política consideró las formas de gobierno que todavía existen, las legítimas: monarquía, aristocracia y república (gobierno de muchos). Entre las formas ilegítimas del gobierno consideró la tiranía, la oligarquía y la democracia. El sistema aristotélico se llamó el ORGANON.

Francis Bacon
William Shakespeare

Francís Bacon fue, quizás, el pensador europeo más importante del siglo diecisiete. Después de estudiar en el Trinity College de Cambridge y tener que ganarse la vida ya que, aunque de noble cuna, su padre dejó un escaso legado, se dedicó al derecho y a la diplomacia, escribió, además de sus Ensayos, la utopía tecnológica “Nueva Atlantis” en la cual inventó una sociedad perfecta, gobernada por “La Casa de Salomón” especie de Logia científica que regía un mundo perfecto, sin hambre ni necesidades, gracias a una organización social y tecnológica impecable.

 Además de ser considerado, por no pocos eruditos, como el verdadero autor de la obras de Shakespeare ya que la Tempestad parece estar basada en una carta que Bacon escribió a William Strachey, además del conocimiento legal que manifiestan las obras y algunas alusiones sacadas del diario de Bacon y del asombroso parecido físico de ambos personajes, el tema de la autoría baconiana es uno de los grandes misterios de la historia. Francis Bacon fue además rosacruz,  masón y uno de los grandes maestros del ocultismo de todos los tiempos. Pero es la ciencia y su método científico lo que fascinó a Ouspensky que era matemático. NOVUS ORGANON se llamó su método, emulando al Organon aristotélico. Se trata de la base de la disciplina experimental y del método científico.  Consideraba que sólo por medio de la experiencia se llegaba a la verdad.

 Pensó que el sistema de Aristóteles sólo servía como elucubración filosófica, pero que, en la práctica, era inútil. La intención del método científico de Bacon era dominar la naturaleza y, de alguna manera, realizar su utopía. Partiendo de la experiencia de los sentidos, había que liberarse de todos los prejuicios que el llamó ídolos (Idolum). Los de la tribu se referían a los condicionamientos de todo el género humano, los de la caverna se referían a los hábitos  la educación, los de la plaza pública al uso del lenguaje y los del teatro a las falsas filosofías. Como vemos, si profundizamos en las enseñanzas del sabio, inferimos que ya había desarrollado un sistema psicológico para luchar contra los modelos de pensamiento y acción que, el mismo Gurdieff y Ouspensky denominaron “automatismos” tres siglos después.  Allí hay un paralelismo, aparentemente no percibido por el sabio ruso, como veremos después.

El método experimental de Bacon se basaba en la inducción que, como recordarán, se consideraba un proceso que iba de lo particular a lo general, opuesto al sistema deductivo de Aristóteles aunque basado en la definición inductiva del Estagirita. Decía que había que partir de lo sensorial, para ascender hasta los principios generales pasando por una tabla de tres grados, partiendo primero por el inventario de las manifestaciones del fenómeno, luego de los hechos donde no aparece y, por último, las variaciones de intensidad del fenómeno.

Tertiun Organum, de Ouspensky, fustiga la filosofía positivista del siglo IXX y niega la posibilidad de ascender, por decirlo así, por una escalera desde los fenómenos hasta las causas eternas y trascendentes, hasta la esencia de las cosas. Afirma que los positivistas aceptan como conocidas cosas que sólo suponemos. Que en realidad, el mundo objetivo es inconcebible sin la participación del mundo subjetivo. Así aparece el idealismo como respuesta.  No conocemos nada que esté separado de nosotros.

Kant

El mundo pareció debatirse entre estas dos corrientes del positivismo y del idealismo hasta que Kant busco un “camino del medio” y estableció que las sensaciones tienen causas en el mundo visible y, por decirlo así, existencia propia, pero que, estas causas, son “incognocibles” por medio de nuestros sentidos. Que, los sentidos, sólo perciben el tiempo y el espacio y que todo lo que exista fuera del esta dimensión, es desconocido por la actividad sensorial. Que la existencia en el tiempo y el espacio, no es una propiedad de las cosas, sino de nuestra percepción. Ouspensky describió el idealismo kantiano en los siguientes términos: El idealismo de Kant reconoce la existencia de un mundo de causas fuera de nosotros, pero afirma que no podemos percibir este mundo a través de la percepción de los sentidos, y que, en general, todo lo que vemos es nuestra propia creación, el “producto del sujeto perceptor”. Así, de acuerdo con Kant, todo lo que hallamos en los objetos es puesto dentro de ellos por nosotros”.

Estoy consciente que esta simplísima y, casi ridícula, visión de la filosofía kantiana descrita por Ouspensky podría llevar a, los entendidos, a sonreír, pero su intención era llegar a otra cosa.

Hinton

Si analizamos la obra de Ouspensky, descubriremos que la filosofía de Hinton es la columna vertebral de Tertium Organum. Charles Hinton fue teósofo e inventor del concepto del “Teseracto”, cubo tetradimensional o hipercubo. Sus estudios y escritos sobre la cuarta dimensión le llevaron a desarrollar la visión de un cubo de colores que, según algunos, habría enloquecido a los que le vislumbraron más allá de nuestra prisión de la materia. Hinton fue acusado de bigamia y, después de una corta prisión en Inglaterra, terminaría sus días en Princeton como profesor de matemáticas. Precisamente allí, oh sincronismo, Albert Einstein, padre de la Teoría Especial de la Relatividad, tendría su cátedra.

La visión del Teseracto es una interesante experiencia. Con Alberto, en una solitaria cámara masónica, realizamos una meditación visualizando el “Cubo Teseráctico” no estoy seguro que, la visión de este cubo y sus colores, despertaran en nosotros la visión, experimental, digamos, del espacio tetradimensional; sin embargo, no cabe duda que generó no pocas “transiciones” en nuestra visión del entorno. Tomamos decisiones, desaprobadas e incomprendidas, transgresoras, de supuestas leyes del mundo tridimensional que, indefectiblemente, determinan las instituciones y sus hombres.

Teseracto

Será esa visión del Teseracto lo que le llevó a construir, con fervor inusitado, un templo de inexplicables dimensiones y de inescrutable desorden. Es decir, dentro de la ley sin ley, ya que la entropía y no el orden, parece regir el universo. Íntimamente, siempre agradecí al que dirigió, en secreto, aquella aventura hacia el plano desconocido que, al mismo Hinton, su inventor, le llevó a transgredir las pequeñas leyes de los pequeños hombres.  Creo que, ni durante el ejercicio, ni después, estuvimos conscientes que habíamos vislumbrado el “hipercubo”.  Sobre el conocimiento de la cuarta dimensión y su explicación trata este extraño libro de Pedro Ouspensky. Después de explorar estas filosofías, se adentra en el tema que más le ineresa. La expansión de la conciencia. Afirma que la sensación de infinitud es la prueba más terrible antes de la iniciación. Que el alma se siente “insignificante”   suspendida en el vacío. Que en ese trance, el alma misma deja de existir. Que en la literatura mística de todos los pueblos hay referencias a esta experiencia.

Dice Ouspensky que, la lógica superior, ya existía antes que la deductiva y la inductiva. Que se trata de una lógica intuitiva a la cual se accede por medio de la intuición “la lógica del infinito, la lógica del éxtasis”. Nos dice que para enteder el mundo de múltiples dimensiones hay que abandonar el “ídolo de la dualidad”.

Rescata el valor de la mística y afirma que:

     “Los estados místicos dan conocimiento QUE NADA MAS PUEDE DARLO. Los estados místicos dan conocimiento del mundo real con todos sus atributos. Los estados místicos de los hombres pertenecientes a diferentes épocas y pueblos muestran asombrosa semejanza, y, a veces, completa identidad. Losresultados de la experiencia mística son totalmente ilógicos desde nuestro punto de vista corriente”.

El acceso a ese estado y el sistema para alcanzarlo es el Tertium Organum.

Gurdieff

Le interesa sobre manera el neoplatónico Plotino, filósofo egipcio nacido, en el año 204,  en Assiut, en el valle del Nilo,  educado en las tradiciones herméticas de Alejandría, formó una escuela en Roma. De allí que, erróneamente, se le considere romano. Personaje de indiscutible visión, intentó fundar, sin éxito, las Naciones Unidas. Para Plotino, los arquetipos no eran el puente entre la divinidad y la materia, como para Platón, sino que, del TODO, emanaba el alma del mundo y, de esta alma, la de los animales y de los humanos. Afirmó , como los maniqueos, que la materia era la causa de todo mal y, por medio de la meditación, podíamos elevarnos hasta el Nous y alcanzar la unión con el Todo. Ouspensky consideró que la lógica de Tertium Organum había florecido ya con este filósofo, en su Tratado sobre la Belleza Inteligible. Que allí se explica que la dualidad es una condición del mundo tridimensional, pero cuando percibimos el mundo  de muchas dimensiones, esta dualidad empieza a convertirse en un obstáculo para el conocimiento.

Ouspensky rescata también la mística del sufismo la cual considera una secta religiosa  y, al mismo tiempo, una escuela filosófica idealista. Afirma que el sufismo luchó contra el materialismo y contra el fanatismo. Que los sufies  hicieron una interpretación mística del Corán  y son “los filósofos librepensadores del mahometanismo”.

Aunque se trata de un trabajo interesante para la investigación, la filosofía planteada en Tertium Organum se refiere más a un sistema inspirado en una filosofía operativa, como la que planteó Gurdieff en su escuela. Seguramente, la copiosa investigación filosófica que realizó Ouspensky, pudo parecerle innecesaria, al filósofo de “Relatos de Belcebú” nacido en una región en la cual, el sufismo, tenía gran influencia. Gurdieff fué investigador y divulgador  de un sistema propio y práctico para “el despertar” inspirado en  las tradiciones secretas de oriente y occidente.

La alquimia fue un sistema secreto, divulgado por un código simbólico que pretendía “proteger” el conocimiento heredado de las tradiciones originarias. Sistema que, aunque simbólico, era operativo, sólo para los iniciados en aquel sendero secreto. Alejado, por cierto, de las elucubraciones intelectuales que, muchas tradiciones consideradas herederas de la antigua alquimia, pretenden encarnar. Quizás más cerca de aquella tradición estaba la enseñanza de Gurdieff, considerado por algunos conocedores de la tradición, como un iniciado en los misterios egipcios.

Particularmente considero que la única experiencia liberadora se realiza por medio de un trabajo operativo y del “superesfuerzo” capaz de liberar al ser de sus ataduras mecánicas e inconscientes que lo circunscriben a la presunta “realidad” del mundo sensible. Se trata de un sistema que nos permite modificar, a voluntad, nuestro nivel de conciencia y experimentar la vida desde esos estados alterados. En ese despertar, accederíamos a vislumbrar el mundo tetradimensional y, quizás, el “teseracto” de Hinton  y, más allá, el TODO. “Infinito y molécula, multitud y unidad” De eso se trata Tertium Organum.

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *